Ni Super Héroes Ni Princesas!

Tenía que hacer las habituales compras de mercadería para la casa. Y me introduje por los pasillos del supermercado donde se encuentran aquellos productos con los que nos bombardean desde todos lados para que podamos poner en ejercio aquella libertad que proclama el libre mercado, para “elegir” el producto que llevaremos a nuestra despensa. En estos breves fragmentos de segundos, cuando vamos a tomar el producto escogido de la estanteria, es cuando vuelven las imagenes luminosas de los comerciales y esa sensación de búsqueda insaciable que se nos ha instaurado en lo más profundo de nuestra conciencia. Paseaba entre la gama de ofertas que se dirige hacia nuestras niñas y niños y que año tras año ha contribuido a generar más sobrepeso y trastornos alimenticios desde la tierna infancia. Buscaba entre los chocolates, alguno especial para sorprender a mi hija, y me encontré con uno de sus favoritos el –kinder sorpresa- que no lo compraba hace ya algún tiempo.

 kinder

 Lo curioso fue que la sopresa me la lleve sin comprar el chocolate, porque cuando vi esos huevitos en su perfecto ovalado, que se diferenciaban groseramente en su envoltorio distinguido por el color celeste y rosado, no pude dejar de abrir mi boca para poder asimilar tamaño asombro. Ante mis ojos se presentaba la evidencia palpable de la segregación sexista a la que se someten día a día nuestras criaturas. La división es abrupta y la posibilidad de elección es reducida ferozmente; es lo uno o lo otro, rosado o celeste,  princesa o super héroe, juguetes con ruedas o muñecas; eres niña o eres niño. La sociedad en general está limitando el medio social de nuestros hijos e hijas, creando una construcción social binaria. Separándonos.

En ese instante cuando tomaba el chocolate para examinarlo más de cerca (y me fui directo al rosado sin33637_1 titubear) pensaba con ira: ¿Acaso ahora es necesario tener vagina para poder comer determinado chocolate? ¿O es que se trata de un chocolate con cualidades e ingredientes especiales para las niñas? ¿Las hace más bellas, más delgadas y atléticas? ¿O tal vez al consumirlos nuestras hijas adquirirán rasgos finos de princesitas de Disney?

Este formato no sólo determina las conductas a seguir de las niñas, pues otorga las directrices conductuales de los niños también, entregándoles un mensaje claro acerca de las conductas a aspirar. Los niños tienen como referente la imagen de super héroe -exitoso e invencible-. La fuerza es el valor que prima, la competencia y la frivolidad también. En síntesis la socialización de los niños se basa en lo opuesto de lo femenino, apuntando hacia una constante negación de lo femenino, debido a que lo femenino es sinónimo de inferioridad. Esta estructura de pensamiento no hace más que coartar las posibilidades de nuestras hijas o hijos; generando niños con sensibilidad pobre, dificultad para expresar emociones y con escaso sentido de brindar cuidado a otros.

Educamos niños para dominar, les introducimos el chip de la competencia formándolos más individualistas, más agresivos y violentos. Niños preocupados de probar en todo momento que son aptos para mantener este estatus de masculinidad y que pueden ser “hombres de verdad”.

Por otro lado, las niñas se preparan para satisfacer las necesidades de ellos, deben preocuparse constante y obsesivamente de la apariencia física, se les enseña a centrarse en la moda, a maquillarse y a acostumbrarse a usar pantalones apretados y zápatos incómodos (más angostos y con taquitos), que lógicamente las ponen en desventaja ante los niños cuando llega el momento de correr o jugar y desplazarse de acuerdo a la exigencia física propia de esta edad. Las niñas permanecen en un segundo plano de manera inconsciente. Ocupando menos espacio que sus pares niños, permaneciendo invisibles la mayoría de las veces.

Este orden social se fortalece cuando a nuestros hijos e hijas les incentivamos el sexismo, por ejemplo, cuando a los niños les prohibimos jugar con muñecas, vestirse con accesorios de mamá y a las niñitas insistamos en comprarles cuentos, álbumes y cualquier plástico en general que incluya una princesa, que parece feliz y extasiada en ese mundo de brillantes, belleza y perfección.

El entorno en general (políticas educativas, medios de masas, productos de consumo, instituciones sociales), promueven este tipo de crianza de constante antagonismo, por lo que se hace difícil romper con esta estructura. Pero es necesario analizar qué le estamos entregando a nuestras hijas e hijos como elementos para el juego. Lo lúdico es el espacio para crear y comprender la realidad que tienen los niños y niñas, de ahí la importancia de que las personas a cargo de la crianza de un menor le tomen el peso a esta situación y filtren el mensaje de estos juegos, transformándolo en otro, que apunte hacia la construcción de una masculinidad y femeneidad plural. Lejos de la violencia de invencibles super héroes y apartados de los rosados encandilantes de princesas de labios rojos e inocentes.

Blanca nieves

/ Mawi

10174808_10151988653546213_5486120659352890734_n

 

 

Anuncios

3 comentarios en “Ni Super Héroes Ni Princesas!

  1. Por eso es muy importante no esperar más! cada acción vale y suma, dejemos que nuestros hijxs se vistan de todos los colores que existen, que las niñas jueguen a la pelota y diversos deportes y que los niños conozcan desde pequeños la responsabilidad de la paternidad, que se sientan parte en todo momento, que ayuden a lavar platos y no solo a cortar el pasto, de nosotrxs, padres y madres, tíos, tíos depende el cambio cultural que tanto necesitamos.

    Me gusta

  2. Entonces debemos comprar huevos rosas a nuestros hijos y viceversa, dado que el color de la envoltura es indiferente al contenido prioritario que es el chocolate, quizás cambie el juguete pero es tonto pensar que el jugar con una muñequita cambiara en algo las preferencias del niño cuando llegue a ser adulto y deba elegir entre una “barbie”, una “Fiona” (más para amar) o un “príncipe” que satisfaga sus necesidades.

    La idea es formar a un humano que sin importar como se ve el objeto sea capaz de elegir por sus cualidades, más resistente, mejor sabor, más nutritivo, más eficiente, etc, a un menor costo posible o bien no caer en ahorros mal entendidos, lo barato sale caro. O bien que también pueda decir es completamente inútil este objeto pero se ve bonito y me gusta por eso lo compro.

    Una persona educada debería entender que una marca únicamente pretende vender más basándose en la ignorancia de su público objetivo, es decir la sociedad ya segrega a hombres y mujeres en sus roles sociales la empresa solo utiliza a su favor está situación, por lo que alguien que no hace dicha discriminación podría tomar de forma indiferente el huevo de chocolate sin importar el estereotipo, en lugar de acentuar y transmitir al niño esta segregación al hacerle notar su existencia.

    Me gusta

    • Jorge!

      La idea no es encerrarnos en un sistema binario. Lo ideal es entregarle miles de alternativas a nuestros hijos e hijas en vez de DOS. La envoltura sexista no siempre será la de un dulce o chocolate, si no que más bien se podrá tratar de un juguete u otro objeto. Ahora a bien, ¿por que darle importancia a los juguetes? Porque el juego de los niños y niñas es parte central del proceso de socialización. Lo que significa que es precisamente en ese espacio lúdico donde se adquieren a temprana edad los estereotipos sociales. Lo ideal sería que el juego estuviera orientado a desarrollar todas las capacidades cognitivas y potencialidades de los niños y niñas; en el ámbito artístico, pictórico,científico, físico, musical, etc. Sin embargo a causa de esta estructura binaria y sexista en la cuál estamos sumidos, la transmisión de los roles y valores sociales que se hacen por medio de los juguetes y medios de comunicación están orientados a difundir los estereotipos masculinos y femeninos, que inducen al aprendizaje de de valores de competencia y exitismo (Riesgo y agresividad para los niños- Belleza y el sacrificio personal para el otro para las niñas).

      Por otro lado, la publicidad y el mercado juega con las emociones de las personas y con mayor razón con la de los niños y niñas. Existe una gran injerencia de la publicidad y los medios a la hora de escoger tal o cuál producto, y no se trata de que las marcas sólo utilicen esta situación a su favor es una política instaurada desde los estados puesto que el capitalismo y el sistema patriarcal son alianzas interdependientes.

      Los estudios sobre la influencia publicitaria en la construcción de los estereotipos sociales, con el color rosado y celeste como base de los conceptos que se pretenden comercializar son varios. Cito aquí textual una de las conclusiones de una investigación: “colores y sentimientos no se combinan de manera accidental, que sus asociaciones no son cuestiones de gusto, sino experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y pensamiento. Además, el color rosa se dirige a las niñas asociado a conceptos como la ensoñación, el romanticismo o la sensibilidad, además de ser un
      símbolo de lo femenino. Mientras que el rojo es un color vinculado a la actividad y el dinamismo, el peligro y lo prohibido y; el azul está asociado a la fantasía, lo infinito y grande” (Perez, Martinez y Salas 2011)

      Para ver fuente: http://grupo.us.es/grehcco/ambitos20/11perez_ugena.pdf

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s